Cuando el viejo pastor se
jubiló, traspasó al hijo el cuidado del rebaño. Sin embargo, el joven aprendiz
de cosmopolita abandonó los pastos por la ciudad. Allí acudió a la
Universidad y fue un estudiante
comprometido con la protección del medio natural, ecologista y ferviente
defensor de los derechos de los animales. Mientras tanto, sus ovejas
desfallecían de hambre, y su anciano padre moría de pena pensando que su hijo
rechazaba su legado porque odiaba el campo.
Imagen realizada por Juanlu, del blog: Dibujando sueños.
Este texto participa en la iniciativa de Microrrelatos Ecologistas
propuesta por Luisa Hurtado González,
del blog: Microrrelatos al por mayor.
