Suspiró
profundamente y recogió dos cubiertos de la mesa. Siempre solícita, Ramona clavó el tenedor en la mano de su
marido tras oírle decir, por enésima vez, que las verduritas hervidas estaban
sosas y que se moría por comer un buen par de huevos fritos. Del estupor y el
tormento Camilo abrió con desmesura los ojos. Y ella utilizó la cuchara para
cumplir sus deseos.
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martes, 4 de febrero de 2014
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Helor
Papá ¿tú no tienes frío?,
porque yo sí. Vamos, échame la manta encima. Pero solo hasta los hombros; no
como la última vez, que me tapaste la cara con la almohada.
Esta es mi apuesta tétrica para el ReC de esta semana.
miércoles, 12 de junio de 2013
Engendros
La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza
del váter y vuelve a sumergirse en la bañera. Dentro del agua fría rememora las
profundidades abisales que la vieron nacer. Esta sensación placentera solo dura
unos minutos, los que restan hasta la próxima arcada. Se levanta despacio. La
pesadez de su vientre preñado ya empieza a notarse. Tras echar en el retrete
todos los mares del mundo se mira al espejo. Es un pez monstruoso. Eso mismo
pensó el pescador cuando la vio enredada en la red; pero poco le importó al
comprobar que, de cintura para abajo, era una mujer de piernas largas y
torneadas.
La frase de inicio obligatoria era: "La sirena cautiva vomita pulpos de siete patas en la taza del váter".
viernes, 24 de mayo de 2013
Robo con violencia
El Tribunal
apreció cierta rigidez en su mirada. “Váyase a casa, no tiene usted buen
aspecto” le dijo el Juez. Y el joyero —único testigo presencial de los hechos—
volvió al oscuro reducto donde se alojaba desde aquel asalto que acabó en tragedia. Se sentía
profundamente apenado. Ansiaba tanto poder declarar quiénes eran los asesinos,
pero a los muertos no se les escuchaba.
lunes, 20 de mayo de 2013
El amuleto
El
cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda. A la mano derecha la guardaba con celo dentro del bolsillo
del pantalón. Le traía suerte desde que fuera el único en sobrevivir a aquel
combate en el que se la habían amputado.
La frase para participar era: "El cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda".
miércoles, 3 de abril de 2013
Gemelos
—Que se arrime
un poco más al borde de la cama para bajar —sugirió la enfermera, pero ni así
Maura era capaz de incorporarse. Aquella cesárea de urgencia le dolía tanto…
Tenía el vientre partido en dos, como el corazón. Finalmente se puso en pie, se ató la bata y arrastró las pantuflas hasta la sala
de incubadoras. Su bebé la aguardaba.
La frase de inicio para participar en ReC era: "Que se arrime un poco más al borde de la cama."
jueves, 14 de marzo de 2013
Ley de vida

Y
restos de lágrimas en las mejillas deshacen su maquillaje horadando surcos en
su rostro, debilitando aún más su frágil entereza. Porque lo de ser payaso le
viene grande, piensa él, como el traje multicolor que viste, robado del arcón
de su padre; ese hombre que ahora yace casi extinto en la cama del hospital, y
que una vez lo ayudó con risas a superar la leucemia.
viernes, 22 de febrero de 2013
Para siempre
Desde la
habitación de su hermanita se podía ver el sol. La suya, en cambio tenía las
ventanas tabicadas y en esa oscuridad debía esperar a que acabase el día.
Entonces sus padres le abrían la puerta y lo alimentaban. Después él los
observaba cenar: sus semblantes pálidos recobraban lentamente el color y la
fuerza. Era en ese momento cuando comenzaban a reñir. Su padre le reprochaba a
su madre haber llamado a aquel vampiro: “Le ha robado a nuestro hijo la luz” le
decía. Ella, observando la habitación dolorosamente vacía de su pequeña, le
refutaba: “No, le ha regalado la eternidad”.
viernes, 15 de febrero de 2013
Después del fin

El leve crujir
de la viga de la que cuelga su padre le hace rechinar los dientes y erizar la
piel. Desde que se despertó no ha cesado de mirarlo, apoyado en los barrotes de
la cuna. Debería haber previsto que el autor lo dejaría huérfano y solo al
final del cuento. Ahora ya no hay nada que pueda hacer. Continuará atrapado en
esa última escena, aguardando para siempre la ayuda que el lector supone que de
un momento a otro llegará.
(basado en el micro ganador de
ReC de la semana pasada)
jueves, 7 de febrero de 2013
La niñera
Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel, pero yo sé la
verdad: ¡este crío es un demonio! No porque me arranque el pelo cuando lo cojo
en brazos ni porque tire los juguetes a mis pies para que me caiga. Tampoco
porque me mee siempre en los ojos cuando le cambio los pañales ni porque unte
con los dedos las paredes de caca. No. Lo digo por esas dos protuberancias que
le crecen en la frente, y por su larga cola roja.
miércoles, 9 de enero de 2013
Armas
Hoy mamá va a probar con la pistola de agua;
un buen chorreón en la cara, dice, a ver si Julián se espabila un poco que
lleva mucho tiempo dormido. Exactamente, desde que ayer le disparé con la de
verdad.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Viaje en el tiempo
“Antes de que vuelva papá a rescatarme al
advertir que no estoy afuera como todos, que aún sigo en mi cama mientras la
casa se desmorona por el temblor, me despertaré y saldré a la calle; así él no
morirá por mí” pienso con fuerza para calibrar la máquina mientras pongo una
moneda en la ranura. La cabina entonces comienza a oscilar haciendo ruidos
extraños, las luces se encienden y se apagan y me transporto, pero nada cambia,
salvo yo al acabar el viaje. Ahora hay en mi rostro una sonrisa. Bajo
presuroso. Otro niño aguarda para subir al avioncito de juguete.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Juego de roles
Déjala a ella que sea
pájaro, ¿no ves que planea con los brazos como si de un momento a otro fuese a
volar? Tú puedes ser el cazador, eres diestro con el tirachinas. Yo seré la
cocinera.
Ilustración dedicada a Mar Horno, del blog Maremotos.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Manual de mitología
Sus labios perfilados se
contraen para dejar escapar un silbido corto, como de pájaro agorero, y
entonces se acerca a su presa y la relame, tentándola a morir placenteramente.
Pocos hombres se apartarían de Sibila aunque pudieran: su canto es una
ineludible llamada al amor. Se sabe que del último poblado costero donde fue
avistada solo se salvaron Elbert, un viejo marino de oídos apagados, y el
lector, que cerró el libro justo a tiempo.
jueves, 21 de junio de 2012
Decadencia del lobo feroz
La risa un poco ronca y una barba que siempre
pincha. Las manos prestas y sin tiento. Las piernas, flojas y velludas. La boca
jadeante, incapaz de esconder la lengua cuando se agita. Los ojos perdidos,
distantes, como si anhelasen traspasar mi cuerpo desnudo, la casita que
construimos años atrás en el bosque y el escarpado camino que lleva hasta el
sendero más corto, ese que nunca tomó por quedarse conmigo.
La foto es obra de Earthquakeboy.
Dedicado a Mar Horno.
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