Pensando
únicamente en una de ellas me levanto una mañana y a la siguiente me encuentro,
enardecido, deseando a la otra. Así paso mis días, vacilando entre dos aguas,
aunque aún no he podido sumergirme en ninguna. Amo a ambas por igual, pero más
sus diferencias. Alba me dice que no cuando me mira a los ojos; Aurora
simplemente me niega la mirada.
Este texto ha participado en la XII quincena del
Concurso Minificciones en Cadena Triple C.



