miércoles, 11 de septiembre de 2013

La cocinera

Con este microrrelato participo en septiembre en el Certamen 


El tema del mes es:  Volver...

Aquí podéis leer mi aportación publicada.


(Imagen del concurso)


Como todas las mañanas, después de preparar el desayuno para los Villasierra, Clotilde se quedó sola en la finca. Cuando los forajidos entraron apenas tuvo tiempo de esconderse sin ser vista en la despensa. Y allí, entre embutidos caseros y hogazas de pan, deseó que fueran a por la caja fuerte que la señora mandó instalar detrás del retrato de Don Alfonso, y se llevaran el dinero y las joyas. “¿Qué otra cosa si no buscarían de valor en la casa?” pensó para animarse. No sabía que los peligrosos fugitivos estaban hambrientos y necesitaban provisiones para volver a adentrarse en el monte. 



15 comentarios:

  1. He dejado mi comentario en ENTC,y me quedo alojada por aquí si me lo permites.Me gusta este blog.

    Te invito a visitar el mío, está en mi perfil.

    Un abrazo
    Rosa.

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    1. Gracias Rosa por la visita, y por quedarte por aquí. Me he pasado por tu blog y he disfrutado con la lectura.
      Un abrazo.

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  2. Sara, voy allí y escribo, y decirte que... ya he escrito, y que allí podrás leer lo que pienso del final de esta historia ¡que no todo va a ser sangre y dolor en el regreso a Setiembre!.

    Un besote y muchas suerte amiga.

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    1. Me ha encantado tu final de la historia. A veces las dificultades, las encrucijadas nos llevan por caminos singulares, interesantes, llenos de experiencias que, sean buenas o malas, conforman luego nuestra vida.
      Un abrazo.

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  3. Qué mala suerte!!! El hambre es mal consejero... todo tipo de hambre.
    Para allá voy.

    Un beso, Sara.

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    1. Mmmm, el hambre como necesidad básica, como reacción primaria es difícil de controlar.
      Un gusto verte por aquí y por allí, Amparo.

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  4. ¡La comida! Valioso tesoro. Voy a comentarte también en el otro blog.
    Un abrazo.

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    1. Agradezco ambos comentarios, Diego. Un abrazo.

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  5. ¡El hambre es muy mala! Me hiciste sonreír.

    Abrazos hasta hartarte.

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    1. Hasta hartarse comerán los fugitivos. Que luego nunca se sabe cuándo tocará de nuevo :-)
      Un abrazo, Lola.

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  6. Muy bueno, Sara. Gran final abierto que nos deja pensando en lo que vendrá. Genial.
    Saludos...

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