domingo, 15 de abril de 2018

El coleccionista

(Este texto participa en Esta noche te cuentoinspirado en esta foto de René Maltête)


Se quebró la noche y no fue el trueno el que dio el aviso. Un chillido agudo traspasó las paredes y la densa lluvia. Bajo el cartel de neón del burdel, las gotas formaban remolinos iridiscentes en los charcos y diluían la sangre que se escapaba del cuerpo amputado de la víctima.
Al llegar la policía, dos testigos admitían haber visto a un hombre alto huir por una de las calles aledañas, aunque nada dirían sobre la agresión que habían presenciado. Ante lo inexplicable, la gente calla. Eso lo sabía bien el inspector García, que no tardó en relacionar este caso con otros recientes, como el del anciano con aspecto de elfo al que habían arrancado las orejas.
Por la mañana las nubes se habían replegado cuando García se acercó a la casa de la joven asesinada. Una cola de sirena se secaba al sol. Ante una taza de té, la madre admitió que llevaba tiempo detrás de aquel desalmado que mutilaba a miembros de su comunidad,  pero que ya no habría que preocuparse por él. Fue entonces cuando el inspector reparó en los pantalones largos de mezclilla que colgaban del tendedero. De ellos sobresalía un pie.




6 comentarios:

  1. Muy bueno. Intriga hasta el final

    Un abrazo grande

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  2. Gracias Albada por pasarte a leer y comentar.
    Un abrazo.

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  3. También hay sed de sangre en el país de los sueños. Muy bueno.

    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Ni los mundos fantásticos se libran de lo macabro.
      Gracias, Pablo. Un saludo.

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  4. Fantasía negra. Interesante, creando géneros.

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  5. Muy bueno lo de "Fantasía negra", Miguel Ángel.
    Es lo que surge cuando una sirena intenta colarse en un relato negro.
    Un saludo.

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