Cada peldaño que un hombre sube hacia el cielo, otro lo baja hacia el infierno. Sin embargo, siempre hay un momento de la escalera en que ambos hombres se encuentran.
Porque nunca vivimos siempre en los extremos, porque si subimos, es que hemos estado antes muy abajo y si bajamos a lo más hondo, es que estábamos muy bien situados en la cumbre. No hay que jactarse de nada, al final todos pasamos por todo. Gracias Nuria y Torcuato por vuestros comentarios. Y a tí, mi gran Amigo mortal, decirte que la soledad a esas horas es muy dura, lo sé. Pero todo es pasajero, apenas un escalón más que sortear en la escalera.
¿Acaso los vasos comunicantes de un mismo yo se encuentran en alguna parte del camino?. Muy sugerente, Sara. Tenemos que aprender a vivir todas las vidas que habitan en nuestra persona. Un abrazo.
Y si son gallegos (con todo mi respeto) ¿Suben o bajan? :D Me gusta tu optimismo al comentar en que todos pasamos por todo. Yo no lo creo. Si sería un buen ejercicio para saber valorar en su justa medida, pero las desigualdades gobiernan el mundo. Me gustaría aoir lo que se comentan al cruzarse, si se mienten en lo que les espera o se sinceran y ayudan. Solo tu lo sabes Sara. Un saludo
Es un texto para reflexionar. El hombre que sube y el que baja puede ser la misma persona, como dice Veintiuno; puede hablar de dualidad, como dice Luis. Con "todos pasamos por todo" Cormorán, me refiero en las cosas simples, como que el más santo ha hecho alguna vez alguna "diablura" y viceversa. Lo que comentan al cruzarse, creo que eso sería un tema para otro cuento...
Hay encuentros sugerentes, casuales, terrorificos,..., Y desencuentros que a veces tememos y nos llevan al cielo.
ResponderEliminarGenial Sara como siempre.
Saludos
¡Qué soledad, Sara !
ResponderEliminar...............
ResponderEliminarOstras.
Muy bueno.
Porque nunca vivimos siempre en los extremos, porque si subimos, es que hemos estado antes muy abajo y si bajamos a lo más hondo, es que estábamos muy bien situados en la cumbre. No hay que jactarse de nada, al final todos pasamos por todo.
ResponderEliminarGracias Nuria y Torcuato por vuestros comentarios.
Y a tí, mi gran Amigo mortal, decirte que la soledad a esas horas es muy dura, lo sé. Pero todo es pasajero, apenas un escalón más que sortear en la escalera.
Abrazos fuertes.
¿Acaso los vasos comunicantes de un mismo yo se encuentran en alguna parte del camino?.
ResponderEliminarMuy sugerente, Sara.
Tenemos que aprender a vivir todas las vidas que habitan en nuestra persona.
Un abrazo.
En cierto modo, ¿somos un poco "dualidad" en el sentido de "flexibilidad"?
ResponderEliminarY si son gallegos (con todo mi respeto) ¿Suben o bajan? :D
ResponderEliminarMe gusta tu optimismo al comentar en que todos pasamos por todo. Yo no lo creo. Si sería un buen ejercicio para saber valorar en su justa medida, pero las desigualdades gobiernan el mundo.
Me gustaría aoir lo que se comentan al cruzarse, si se mienten en lo que les espera o se sinceran y ayudan. Solo tu lo sabes Sara.
Un saludo
Es un texto para reflexionar. El hombre que sube y el que baja puede ser la misma persona, como dice Veintiuno; puede hablar de dualidad, como dice Luis.
ResponderEliminarCon "todos pasamos por todo" Cormorán, me refiero en las cosas simples, como que el más santo ha hecho alguna vez alguna "diablura" y viceversa.
Lo que comentan al cruzarse, creo que eso sería un tema para otro cuento...
Abrazos.
Me encantó, todo, la ilustración es muy buena, pero es que el relato es genialmente terrorífico :)
ResponderEliminarBesos
Me alegra que te haya gustado, Acapu. Un beso.
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