
Eran las dos de la mañana. Casi sin mirar bajó los
diez pisos que lo separaban de la calle, contando peldaños como si fueran
ovejas. Era un lujo vivir en Corrientes y Callao, allí donde librerías, cines y
teatros estaban siempre abiertos, para regocijo de sonámbulos e insomnes. Se
compró un par de libros usados y
continuó caminando hasta la Plaza de la República. Allí se sentó a leer
bajo la luz de una farola. Despertó unas horas más tarde. Azorado se miró las
pintas: pijama a cuadros y pantuflas. Respiró aliviado. El obelisco y la luna
eran sus únicos testigos.
La consigna era finalizar el texto con esta frase: "Respiró aliviado. El obelisco y la luna eran sus únicos testigos".
Este micro participa en los juegos previos al Vendaval de Microrrelatos,
previsto para este domingo 24 de junio.
Pinchad aquí para obtener más información.
Podéis participar mandando microrrelatos, ilustraciones, fotos, vídeos...
Creo conocer ese lugar, pero no recuerdo ir en pijama...
ResponderEliminarUn beso.
El micro es más bien un recuerde del tiempo que viví en Buenos Aires (unos tres años) justo en la esquina de Corrientes y Callao. Me encantaba caminar a esas horas cuando no podía dormir y entrar a las librerías... y aunque no iba en pijama a cuadros, si varias veces me sorprendí llevando unas pintas :-)
EliminarUn beso, Amigo mortal.
Precioso micro, Sara.
ResponderEliminarGracias por sumarte a los juegos, por la promo y la buena onda.
El domingo nos leemos, seguro.
Un beso enorme
Seguro que el vendaval será un éxito de participación este domingo. Y me encanta sumarme en su promoción y en los juegos previos.
EliminarUn abrazo, Patricia.
Estaremos el 24.
ResponderEliminarA mí no se me ocurrió nada para este juego.
Pero estabas tu.... afortunadamente
Estaremos allí, Luisa. ¿Puedes creer que todavía no escribí nada para enviar? Ya se me ocurrirá algo...
EliminarUn beso.
Qué bonito, he vuelto a pasear por Callao y he visto el obelisco (que no recuerdo solitario). Un auténtico placer de micro, Sara.
ResponderEliminarAbrazos
A decir verdad, yo tampoco lo recuerdo solitario. Aunque esa frase final así queda muy idílica :-)
EliminarUn abrazo, Susana.
Tú has estado en Buenos Aires, se nota (también me gustó ese ambiente).
ResponderEliminar"Contando peldaños como si fueran ovejas": original hasta para bajar las escaleras.
Bonito micro para "no dormir", para callejear,... pero con otro modelito.
Voy a enterarme de lo del 24.
Un besooo, Sara.
Aunque soy argentina de provincia :-) he vivido un tiempo en la Capital.
EliminarNo puedes faltar el 24 Petra. Que tu creatividad es mucha.
Besos.
A la luna y al obelisco seguro que se les dibujó una sonrisa.
ResponderEliminarUn hermoso paseo y muy provechoso...
Besos desde el aire
Qué importan las pintas si se disfruta del paseo :-)
EliminarUn beso, Rosa.
Divertido y hermoso.
ResponderEliminarGracias, Cybrghost. Es un texto espontáneo, un soplo, como dicen en el Vendaval :-)
EliminarBesos.
¡Claro, el vendedor de libros y todos los demás sonámbulos e insomnes!
ResponderEliminarSeguro que tendrá éxito el Vendaval.
Un abrazo, Daniel.
UN hermoso paseo da lo mismo como vaya vestido.
ResponderEliminarBesitos
Exacto, Elysa.
EliminarUn abrazo.
Bien porteño, Sara. !Qué esquina! que insomnio tan aventurero lo inspiró. Me ha encantado. Un gusto que hayas comentado mi relato en El Microrrelatista. Me ha gustado tu casa. ¡me quedo! Te sigo y si puedo participo en vendaval. Un abrazo coterránea.
ResponderEliminarHola Zunilda. Un gusto conocerte y que te quedes de visita por aquí. A mí me encantó tu micro sobre la bandera. Aunque llevo muchos años lejos de Argentina, mi corazoncito todavía late celeste y blanco.
EliminarUn abrazo.
Los sonámbulos no deberían tener complejos. Basta un pijama elegante y punto.
ResponderEliminarUn besote con nocturnidad