domingo, 13 de enero de 2013

Alguien especial

Paula balancea su cuerpo como un péndulo mientras la silla de madera que la acoge intenta mantener sus cuatro patas en suelo. De vez en cuando se centra en la actividad que han puesto para ella y va ensartando las cuentas en el hilo. Cuando el collar parece acabado, deja caer de sopetón las bolitas de colores sobre la mesa y vuelve a empezar. Así pasa las horas, sin apenas percatarse de su entorno ni de sus compañeros. O eso parece, porque esta tarde, volviendo con sus padres en el coche, Paula está más nerviosa que de costumbre. Gesticula mucho y se golpea la cabeza contra el asiento mientras repite con su hablar casi incomprensible: “¡Martín no ha ido!”, “¡Martín no ha ido!”.
Ilustración realizada con papeles rotos.


16 comentarios:

  1. Duele, Sara, este es un micro que duele; quizás por lo que yo he visto entre líneas que no tiene por qué coincidir con lo que vean otros lectores.

    Micro de un calado emocional muy importante. Hay personajes que desde el vamos se hacen conmigo y esta Paula es uno de esos.

    Un abrazo,

    PD: A este ritmos de publicación me cuesta seguirte la pauta. :-)

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  2. Sara no debes permitir que Martín falte más a clase, dile a Paula que mañana vuelve...
    Precioso.
    Un beso

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  3. Quién dice que no se percatan? Somos el resto los que no nos percatamos de lo que se percatan.
    La ilustración de papeles, es una delicia, Laura.

    Un abrazo.

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  4. Sara, a mí estos niños especiales me producen un nudo en la garganta. En clases de pintura (voy con mi hijo) hay una persona especial que pinta como los ángeles pero necesita muchísimas horas para terminar sus obras. Durante el año, termina un cuadro y medio más o menos. Su esfuerzo y su tesón me parecen envidiables. Me cuenta que le gusta leer y que por eso está copiando ...'la biblia'...dice que lo hace porque cuenta historias cortas maravillosas.

    Si un día faltamos, se preocupa muchísimo, como si algo muy grave nos hubiera ocurrido. Es un poquito como Paula ...dando capas de óleo sobre capas ya dadas, borrando lo ya pintado ...

    Bueno, que siento contarte esta pequeña historia, pero es que Paula me ha parecido entrañable y me ha traído el recuerdo de una persona que también y sin ninguna duda es muy especial.

    Me encanta tu forma de contarlo, Sara. Un beso y un abrazo muy fuerte.

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  5. Sara qué hermosa la ilustración. Y el relato, jo, qué sensación más solorosa te deja, claro que se percata y sufre.

    Muy bello. Besos.

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  6. Una entrada muy especial. Dibujo desde que tengo uso de razón. Y creo que toda actividad que sirva para estimular el desarrollo de una persona es una acción estupenda (más allá de los distintos niveles de comprensión) Pero además percibo en tu texto esas emociones subyacentes que hacen que la historia posea una fuerza muy poderosa.
    Un gusto volver a leerte.
    Un saludo desde Buenos Aires!

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  7. Un texto sobrecogedor. La ilustración, una delicia.

    Besos, Sara.

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  8. Casi todos tenemos una Paula muy cerca o dentro del corazón

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  9. Me ha emocionado mucho este relato, Sara, porque tiene gran sensibilidad. La clave está en "O eso parece". El collage,una preciosura pero creo que el micro se metió en el corazón de quienes entramos a leerte. ¡Beso grande!

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  10. Es verdad que todos tenemos una "Paula" cerca del corazón.

    Muchas gracias por pasaros a leer y comentar.

    Abrazos.

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  11. Hola Sara, esto es poesía, quienes conocemos a esos seres tan especiales sentimos orgullo al leerte.
    Tengo amigos que me demuestran con un abrazo,una sonrisa, una palmada mucho más de lo que dirían las palabras, son especiales sin duda aunque a veces los llamemos enfermos en nuestra ignorancia.
    Un abrazo y gracias por regalarnos esta belleza.
    Luis

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  12. No hablan, no nos miran, parece que no están, hasta que con poquitas palabras nos golpean y nos despiertan a una realidad que ignoramos.
    Con tus palabras, con tu dibujo, me has dado un pellizco en el corazón.
    Gracias

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  13. Me parece cargadísimo de ternura.

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  14. Dramático. Qué bien transmitís las sensaciones, Sara.
    ¡Saludos!

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