Volví
a visitarla tras años de separación. Sonrió ampliamente al verme, y me dejó
pasar. Los ojos le brillaban como dos estrellas muertas. Los dientes, antes dos
hileras de fanales en la boca, ahora eran apenas unas pocas farolas
herrumbradas. La oscuridad más negra había invadido su hogar, no solo su cuerpo
hablaba de descuido. Las cortinas tenían ese color parduzco de los ceniceros y
la luz de la tarde no parecía reflejarse en las paredes con la intensidad de
antaño. Entonces una repentina certeza invalidó mi anterior apreciación. Me
quité las gafas tintadas.
sábado, 31 de mayo de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
Bichos
¿Os animáis a ponerle nombre a estos bichos?
Tecknicolor butterfly
(nombre propuesto por Albert)
(nombre propuesto por Albert)
Koleooooptero
(nombre propuesto por Paz Monserrat Revillo)
Salamandra matemática
(nombre propuesto por Albada)
miércoles, 21 de mayo de 2014
La devota
Con este microrrelato participo en abril en el IV Certamen de Relato Corto
Podéis leerlo publicado aquí.
La devota
Atravesando
una estrecha gruta que deja atrás un remanso de aguas cálidas hay una isla. La
isla, en la que apenas cabe una septuagenaria saltando a la comba, está
habitada por una mujer de mediana edad. La joven vive dentro del hueco del
tronco de la única palmera. A la niña le encantaría salir a saltar, pero por el
retroceso propio de su escasa edad camina unos pocos pasos y se tambalea. Ya ha
empezado a gatear y pronto dará sólo pataditas al aire tumbada en su cuna de
hojarasca. La pequeña sabe que al berreo hambriento de leche y al llanto de su
primer aliento de vida le sucederá el naufragio al vientre cavernoso de la Diosa, su deidad adorada. Aquella que un día
atendió a sus súplicas y le concedió su maldito deseo de no morir envejeciendo.
Ilustración del mes para el Certamen
obra de Emma Jimeno.
Este microrrelato ha sido uno de los mencionados del mes de Mayo.
Aquí podéis leer el fallo del Jurado.
domingo, 18 de mayo de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
Marioneta
Que
mis pies den pasos erráticos no es señal de una inminente caída. Que me
traslade constantemente de un sitio a otro no indica necesariamente libertad.
Que actúe según me dictan no impide que me resista a dejarme mecer por una
fuerza ajena a mí. No. Me niego a que continúen moviendo mis hilos y
dirigiendo mis actos; y que cuando ya esté vieja y gastada me entierren en el
fondo de un cajón.
Pare leer más microrrelatos indignados,
pasaos por La colina naranja.
domingo, 11 de mayo de 2014
Sueños cumplidos
Soñó que
recibía un coche de regalo y a la mañana siguiente se supo agraciado con el
premio. Soñó que una hermosa joven lo acompañaba y después de dar vueltas por
el barrio con su flamante automóvil nuevo, una impresionante morena se sentó a
su lado. Deseó que todo fuese un sueño cuando ella lo amenazó con una
navaja en el cuello, y al rato ya no tenía coche ni mujer.
miércoles, 7 de mayo de 2014
viernes, 2 de mayo de 2014
El hado de los dioses
Forjan de cuervos mi
vientre, de gorriones mi pelo, de jilgueros mi corazón. Águilas extenuadas sitúan
donde mis brazos al viento. Garras prensiles e hirientes en lugar de mis pies.
Y en el instante mismo en que mi pico de buitre les devora los ojos, esa última
parte humana de mí asiste sin pestañear al espectáculo.
Inspirado en esta ilustración de Adam S. Doyle .
Este texto participa en los Viernes creativos,
de Escribe fino, el blog de Fernando Vicente.
miércoles, 30 de abril de 2014
Ranas menguantes
Haikus encadenados
Croar maldito;
en las noches sin luna
nadie en la charca.
Mas en las siestas,
con el sol destellando,
sobran visitas.
Mil cascabeles
en las tardes de estío,
niño y chicharra.
Pies
encharcados;
chaval y renacuajo
estrechan manos.
Verde y viscoso;
grande, carnoso y rosa
se reconocen.
Bajo la lupa
primeras
disecciones,
futuras culpas.
Experimento
de amistad entre especies
que no funciona.
Solo uno menos
entre tantos batracios
pero se nota.
Saltos anfibios;
de piedra en piedra huyen
todas las ranas.
Junto al nenúfar,
agua de verde espuma
fluye y se estanca.
sábado, 26 de abril de 2014
Fast food
Su mano sudaba temblorosa
entre las mías. “Me dirá que no está preparada” pensé. Al fin y al cabo,
acabábamos de reencontrarnos después de 20 años. Sin embargo, ya no éramos los
mismos chiquillos de entonces. Saqué el anillo que guardaba en el interior de
la chaqueta, el de los superpoderes que me había tocado en el Happy Meal de su
noveno cumpleaños cuando anunció que se mudaba, y se lo puse en el dedo. Y rápidamente
desapareció.
A veces puedo sentirla
observándome a través del cristal mientras me tomo solo mi hamburguesa.
Inspirado en esta ilustración de Bartosz Kosowski
Este texto participa en los Viernes creativos,
de Escribe fino, el blog de Fernando Vicente.
miércoles, 23 de abril de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
Carey
Sobre
el tocador, el pastillero marrón con las medicinas del día continúa aún sin abrir. La luna entra por la ventana y se le enreda en el pelo mientras Armida se
peina despacio frente al espejo. Suaves destellos plateados que recoge en un
moño en la coronilla con la peineta que un día le legó su abuela, y que ansía
que pronto, en cuanto se reúna con su amado Anselmo, herede su nieta.
miércoles, 9 de abril de 2014
Entre líneas
Con este microrrelato participo en abril en el IV Certamen de Relato Corto
Esta noche te cuento El tema del mes es: Entre las páginas...
Podéis leerlo publicado aquí.
Tras la muerte de mi
padre me hice cargo de la biblioteca ubicada en los sótanos del castillo,
manteniendo así el compromiso de preservarla como lo habían hecho los
primogénitos de la familia durante generaciones. La biblioteca constaba de
numerosos volúmenes encuadernados en piel y escritos con preciosa caligrafía.
Durante meses me dediqué a estudiarlos con fruición, abandonando apenas el
recinto para comer y dormir. Una mañana, en el tercer párrafo de la página 729
del libro “Batalla entre eunucos y unicornios” (tomo XXIV de la colección
“Epopeyas Fantásticas”) encontré una llave. Era negra y tan pequeñita que tuve
que recogerla raspando el papel con la uña del dedo meñique. Parecía una letra
efe forjada en hierro. La dejé caer en la palma de mi mano izquierda y ella,
tras dar varias vueltas sobre sí misma, se introdujo en la línea del destino, junto
a la del corazón. Un mundo mágico se abrió entonces en mí. Al parecer yo era la
puerta, y a su vez quien la cruzaba. Con la pluma ansiosa de descargar
toda su tinta comencé a escribir en un libro en blanco: “De cómo la sirena
atravesó el desierto en busca de sus piernas…”

Imagen del mes para el Certamen
obra de Asun Buendía.
Me voy de viaje esta semana, así que no me echéis mucho de menos :-)
Nos vemos pronto.
sábado, 5 de abril de 2014
Rehab Hotel
Margaret se acerca al bar
mirando desde lo alto de su nueva nariz y, discretamente, pide coca. Le traen
cola. Agarra al camarero del cuello de la camisa y lo acerca hacia ella para
susurrarle al oído “una raya”. Él se separa enseguida con un “no se preocupe,
señora, de aquí no pasa”. Alterada golpea la barra diciendo que lo que quiere
es un viaje, un buen subidón. El camarero llama al chófer, que la lleva en su
descapotable por la autopista a toda velocidad. Horas más tarde, Margaret
regresa al hotel con la falda aún flotando en el aire y desmelenada hasta las
cejas. Llama al ascensor y un joven de colorido uniforme sube a su lado. Ella
le muestra provocadora el escote de su blusa, pero el botones, solícito, se la
abrocha.
Fotografía de Jeffrey Vanhoutte
Este texto (que ya publiqué hace más de un año en mi blog)
participa en los Viernes creativos,
de Escribe fino, el blog de Fernando Vicente.
martes, 1 de abril de 2014
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