miércoles, 20 de marzo de 2013

La vecina inaccesible


Como comprenderás, Mariela, los saltos por las cornisas pueden ser peligrosos. A veces —como ahora— me caigo y me descalabro. El hombro dislocado me lo encajo enseguida ¿ves?, pero nada puedo hacer si se me traba la rodilla, por eso voy cojeando. Por favor, no me dejes otra vez aquí afuera en el balcón. ¡Déjame entrar!

11 comentarios:

  1. Enseña la patita por debajo de la puerta, je je. Muy divertido Sara.
    Un abrazo.

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    1. Le falta aullar :-) Lo que somos capaces de hacer a veces...
      Un abrazo.

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  2. Hay amores que matan, dicen... otros te dejan tullido.
    Un beso.
    HD

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    1. Son más los amores que te dejan tullido ¿afortunadamente?
      Un abrazo, Humberto.

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  3. Qué buena unión foto-dibujo. Se sufre al verla. Ay, ay... que se cae!!! Déjale entrar, Mariela.
    Muy bueno, Sara.

    Un besooo desde las alturas.

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    1. El pobre no tiene mucha pinta de escalador ni deportista pero, lo que se hace por amor...
      Un abrazo.

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  4. Sara, mucho humor negro en este microrrelato que da a entender tanto como deja a la imaginación. ¡Vaya espero no haberme liado! Yo me entiendo.

    Un abrazo.

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    1. Se te entiende, Nicolás. Un poco sí y un poco no, la mejor fórmula :-)
      Besos.

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  5. Ah no no, hay que aguantárselas. Son los riesgos que hay que correr.
    ¡Saludos!

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    1. No vale quejarse. Sarna con gusto no pica, dice el refrán :-)
      Gracias por la visita, Diego.
      Un saludo.

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  6. No sé si admirarle por su perseverancia o detestarle por no saber aceptar un no.

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